jueves, 21 de enero de 2016

Recuento...

31 de octubre de 2015, 12:50pm

El encierro compartido con mi primo, de mala gana, que terminaba siempre en cuadrilátero por exceso de cercanía. El chupón en la oreja, la grabadora, el cassette de Michael Jackson; Depeche llevándome a bailar en mi mente, lejos de la crítica.

La T.V. de la estancia, las tardes y la bobería de los presentadores que le hablan a los niños como si fueran idiotas.

El cuchillo sobre la pierna, las caminatas desde temprano, saltar el arroyo, el olor de la tierra reseca y la hojarasca, las gorditas de comal de mi abuela en el desayuno; al rededor los cerros, las vacas, el calor insoportable al despertar en la carpa.

Las clases interminables pensando en cualquier cosa que no dijera la maestra, los compañeros viéndome con desconfianza y yo a ellos, para volver a casa a viajar entre mundos donde las leyes no existen, ni las de los hombres, ni las de dios, ni las de la física.

El cabello que crece en exceso, la cachucha y la camisa de franela, la mochila que cuelga de un sólo hombro. El piano aburridísimo de Hannon que no suena a nada y cuyas notas son líneas rectas. No significan nada.

El cigarrillo, el humo que quema la garganta, la tos y los mareos hasta acostumbrarse, la azotea cómplice

La mudanza, la casa nueva, el viernes que no voy a casa de la abuela, el aislamiento, los nuevos amigos que me miran igual que los viejos. La mujeres en la habitación, el pánico en la lengua, los maestros que no saben nada, la guitarra muro, la guitarra cueva, la guitarra espada, el tabaco escudo.

La obligación, el deber, la duda aterradora, la facultad, la necedad, la graduación sin esperanza, los números y las leyes siempre ajenos.

El corazón roto, la pistola, el cuchillo que no encontré, el teléfono que sí encontré. La decisión de pisar el suelo.

El compromiso, las diferencias insalvables, la separación, la confusión, la ira. El futuro, la adopción, las ganas de permanecer, de permanecer abrazados tres. La traición, la decepción, lo que no era, lo que nunca fue, la cobardía.

La tristeza avasalladora, la ira, la incontenible ira, la promesa que quise romper... la promesa que se sostuvo, el juramento a mi, las raíces, la fuerza, las ganas, los intentos, los tropiezos y seguir avanzando...

La esperanza...

Cadaver exquisito: Credo...

2 de diciembre de 2015

Está demás decirte que a esta altura
no creo en predicadores ni en generales (1)
ni en tu voz, ni en la mía, ni en las piedras.

No creo en promesas de amor,
ni en la fervorosa tensión de la piel,
ni en tu cuerpo, ni en el deseo, ni en Judas.

No creo mas, pues, ni en las palabras,
ni siquiera en las que se arrojan en panfletos electrónicos
y que la plaza pública te celebra con amistosa condescendencia.

Creo, ahora si, en mis sueños,
en los huéspedes ruidosos de mi cabeza,
mis huéspedes concurren,
concurren como sueños. (2)

(1) Mario Benedetti
(2) Mario Benedetti

No hay cura...

26 de noviembre de 2015

No es posible despegarse así
y sólo quitarse la plasta hedionda del engaño,
amanecer entero y no recordar,
eliminar la sensación en los brazos,
la espalda cobijada con piel,
tus piernas como enredaderas entre las mías,
tus ojos como pinchos dentro de los míos,
tu cabello como lluvia sobre mi almohada,
tus manos como serpientes, buscando mi sexo,
hasta creer que todo es parte de mi.
Tu apetito por el momento, sin intención,
sin esperanza, sin mayor anhelo.

Eso no se cura:
se lava,
se seca,
se cae.

Sombra...

"Vuelves a mi
Porque el asesino
siempre regresa
al lugar del crimen"
Oscar Hahn

Sombra entre las sombras,
escurridiza,
habitas, te instalas en cada quicio,
en cada rincón;
donde no puedo verte,
donde tu presencia engaña,
sutil, esquiva,
estás en cada punto ciego y en ninguno.
Has hecho ruido para hacerte notar.

He pasado la noche en vela,
con el ciempiés de la angustia aguijoneándome la espalda,
volteando a cada punto de oscuridad,
de nuevo,
una y otra vez,
preso del quizá, del miedo, del llanto;
y yo no tengo un amigo que me arrope,
que me mire con la calma de la experiencia,
que me diga cómo combatir a los espantos,
como lo tuvo tu hijo.

¿Qué digo?, ¡claro que lo tengo!

Me tengo a mi,
tengo dos brazos que me rodean,
dos piernas que firmes me llevan y traen,
tengo el ombligo cimentado en terracota
y un cuerpo sólido de convicciones y esperanzas.

Mírame a los ojos, sombra, enfréntame,
Desata el nudo que te mantiene bajo la cama,
quítate la venda de los ojos
para que puedas ver tus sueños, tuyos,
abrázame o márchate
pero sal a la luz.

martes, 19 de enero de 2016

Ejercicio: Encabalgamiento perdido...

Imposible de ignorar lo ponderado,
ponderado a fuerza de zalamería,
zalamería que vanagloria tu artilugio,
artilugio que ilumina tu recuerdo cetrino,
cetrino por la esperanza acéfala;
acéfala intención, podrida herrumbre,
herrumbre de alma y lucidez,
lucidez perdida frente a la jauría,
jauría que miente un dolor tibio,
tibio destello que estridente crascita,
crascita el corazón por la resulta,
resulta de tu aliento perenne,
perenne en mi mente y no en mi almohada.

Oscar J. Orozco

Ejercicio: De la isla...

De la isla conozco el olor, la forma, (1)
el frío húmedo que baña su costa,
el verde que envuelve su cuerpo,
como yo el tuyo, cuando te habitaba.

Conozco el albatros que vuela a tierra,
y el loro que imita mi voz con su garrido,
el grillo que mal se esconde entre chirridos
y la gran bestia de la selva que nadie ha visto,
pero que todos sabemos que acecha en las sombras.

Conozco la calma, el arrullo, del vaivén de las olas,
las mil cosas que la marea arroja a la orilla,
los mensajes en botellas,
las bitácoras de los barcos que no llegaron a puerto.

De la isla, en fin, lo cnozco todo,
como te conocí antes del naufragio,
antes de mi viaje,
antes de mi,
mientras nosotros,
cuando nosotros era uno sólo,
sentado en las bancas del parque, cerca del río.(2)

(        (1)     José Emilio Pacheco
(2)    José Emilio Pacheco

sábado, 31 de octubre de 2015

Declaratoria antifeminista

Mujer que llora: la lastimaron
Hombre que llora: ¡ya supéralo!

Mujer deshonesta: está confundida.
Hombre deshonesto: patán, cabrón.

Mujer que trabaja: es independiente.
Hombre que trabaja: es su obligación.

Mujer que no trabaja: se dedica al hogar.
Hombre que no trabaja: huevón, mantenido.

Mujer que pide ayuda: inteligente.
Hombre que pide ayuda: pusilánime.

Mujer que no se deja ayudar: autosuficiente.
Hombre que no se deja ayudar: macho orgulloso.

Mujer que duda: necesita encontrarse a si misma.
Hombre que duda: inmaduro.

Mujer promiscua: ejerce su libertad sexual.
Hombre promiscuo: mujeriego que ve a las mujeres como objetos.

Mujer que se autoagrede (en cualquier forma): pobrecita, le han hecho mucho daño.
Hombre que se autoagrede (en cualquier forma): loco pendejo, le falta un tornillo, aléjate de el.

Mujer abandonada: no la supieron valorar, no la merecen.
Hombre abandonado: poco hombre, no supo enamorarla y mantenerla a su lado, no la pudo complacer.

Mujer que dice "no": sabe lo que quiere.
Hombre que dice "no": patán, sólo le importa el exterior.

Mujer que no quiere pareja ni hijos: libre.
Hombre que no quiere pareja ni hijos: le teme al compromiso.

Mujer que se compromete: es porque ama.
Hombre que se compromete: es su deber.

Mujer que no tiene tiempo para su familia: trabajadora, está persiguiendo sus sueños.
Hombre que no tiene tiempo para su familia: desobligado, mal padre.

Mujer que ama y lo demuestra: cariñosa.
Hombre que ama y lo demuestra: intenso, ¡me asfixias!, cursi.

Mujer responsable que apoya a su pareja: es una gran mujer.
Hombre responsable que apoya a su pareja: sólo cumple su deber.

Mujer que se impone: empoderada.
Hombre que se impone: déspota.

Mujer que lo entrega todo: mujer que ama.
Hombre que lo entrega todo: mandilón pendejo.

Ahora que escribí todo lo de arriba noté lo increíblemente ridículo que suena, la postura de la víctima en todo su esplendor, y sin embargo he estado escuchando, leyendo, encontrando por todos lados en las redes sociales, este tipo de frases y muchas otras de mayor estupidez, con la diferencia de que todas en sentido inverso, es decir: intercambiando todos los "Mujer" por "Hombre" y viceversa.

Estoy harto, estoy muy harto de estas tonterías, de la imbécil "guerra de los sexos" en la que nos ha metido la sociedad moderna, donde las mujeres se sienten superiores sólo por ser mujeres, donde los hombres tenemos que cargar con la culpa del patriarcado milenario, donde cada sexo justifica a sus iguales y cierra filas, aún sabiendo que el compañero o compañera de partido han hecho una chingadera monumental.

Estoy harto, hoy me libero de esto, soy hombre y orgullosamente puedo decir que nunca he hecho menos a una mujer, que nunca ha habido dolo en mis acciones, que siempre he sido honesto, que nunca he faltado a mis compromisos, que siempre he apoyado a mis parejas con todos mis recursos, con todas mis fuerzas y empeños. Me da un enorme orgullo decir que mi corazón está limpio, que nunca he mentido, que he amado con todo mi ser y, esta vez, me han despreciado y me ha dolido como ninguna otra cosa en mi vida, pero mi consciencia está limpia. Eso es mucho más de lo que pueden decir muchas personas que conozco, hombres y mujeres.

Nadie puede reclamarme infidelidad, nadie puede decirme que he sido violento o que me he propasado, sin embargo, se me ha acusado de muchas cosas por defenderme, porque cuando conviene "a la mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa", porque ellas pobrecitas y nosotros qué cabrones, porque ella tenía derecho a hacer lo que ella quisiera, a comportarse como una arpía cruel y desconsiderada, pero yo no tengo derecho a sentirme dolido, a deprimirme, a sentir que mi mundo se terminó y que me quedé sin futuro porque me engañaron y yo les creí porque quería creer, quería confiar.

Soy hombre y tengo el corazón roto, estoy viviendo el dolor, la ira, la decepción, el desencanto más grandes de mi vida, y me da mucho orgullo decir que estoy triste, que me hicieron polvo y del polvo me estoy levantando, que he pedido ayuda y me he agarrado de todo y todos los que tengo cerca.

Que tuve que humillarme y decirme a mi mismo: no puedes, no tienes los recursos, te dejaste engañar, te pusiste de pechito para que te vieran la cara, te enamoraste de la persona equivocada, de una mala persona... te enamoraste hasta la médula de una mujer que ojalá nunca hubieras conocido.

Me niego a sentirme culpable, me niego a recibir la violencia de las mujeres que hacen lo que quieren y aún así se sienten perseguidas y se creen agredidas porque a mi me cuelga algo entre las piernas y piensan que es para amenazarlas. Estoy harto, estoy muy harto.

Hay mujeres buenas, conozco algunas, habemos hombres buenos, creo firmemente que soy uno de ellos, me esfuerzo para serlo, porque no es fácil enfrentar esta realidad sin malicia, pero quienes hacen chingaderas son también de ambos lados y no hay justificación alguna para ninguno.

Por eso me declaro antifeminista, de la misma forma que me declaré antimachista hace tantos años.

lunes, 13 de junio de 2011

Abordemos otro barco...

Lectora, lector, amables:

He de confesar que tengo una extraña afición por el mar, y digo "extraña" porque en realidad me produce pavor el Sr. Océano. Muy rara vez introduzco mi cuerpo en semejante inmensidad de agua, prefiero las albercas, cuya dimensión es visiblemente finita o, mejor aún, las tinas de baño, donde todo está bajo control y al alcance.

Quizá las películas de piratas hicieron su labor en mi imaginación durante la infancia (obviamente estamos hablando de mucho antes del Perla Negra), porque a Salgari, hasta la fecha, no lo he leído. La cosa es que, de sólo pensar en esos barcos que crujían con el vaivén de las olas, con sus jarcias y sus palos de mesana, el ancla colgando, las velas tendidas, en fin, todos los aparejos, que se imponen a la vista del inexperto como un bosque, una jungla, en donde puede uno perderse con gusto y explorar los mundos: el tediosamente pendulante que oculta infinidad de rincones dentro, y el luminoso y que espera al viajero a bordo para que desembarque a descubrirlo.

Todo esto viene a cuento porque, como dice el título de esta entrada, pienso cambiar de barco... mejor dicho: no pienso subirme a ningún barco más. He decidido que tratar de ajustarme a una técnica (como intenté en un principio, haciéndo crónica de mi vida) o a un tema (como pretendía con el último texto) es la tontería más grande que puedo intentar, porque no tengo la disciplina necesaria para ello.

Así que, a la voz de ¡ya!, me dedicaré a escribir lo que me venga en gana en el momento que me venga en gana y si alguien gana soy yo, porque me da la gana.

Me sumergiré en este mar de ideas, sin barco, lancha, tabla, tronco o piedra alguna a qué afianzarme, con la única y malvada intención de dejar una prueba cibernética de mis más esotéricos, etílicos u oníricos divagues.

Si me quieres acompañar, aviéntate un clavado.

Te espero.

Desde el ombligo de la Luna.

Oscar Javier

martes, 7 de junio de 2011

Giros, dar media vuelta y ver qué pasa allá afuera...

Hola, lector(a) querido(a):

Lamento mucho la ausencia tan larga, espero en esta ocasión mi constancia no comience con flaqueos. La razón de mi silencio es simple: me quedé sin ideas. Estoy convencido de que uno debe callarse la bocota cuando alguien ha dicho, mejor que uno, lo que se trae en la cabeza.

La razón de mi regreso es aún más simple: ora sí quiero decir algo.

Resulta que he visto en los últimos años el deterioro de esta realidad terrible que estamos viviendo y no me gusta, más aún, creo que a la mayoría no nos gusta. Aunque sí conozco a dos o tres merolicos que siguen diciendo que la cosa va bien y que debemos tener mano firme y sostener el rumbo porque tarde o temprano esto va a mejorar, y no niego que quizá tengan razón. No lo sé, nunca he ido a la escuela de adivinos.

Ahora, lo que yo no sé es: ¿En qué se basan estos señores para calcular los años, meses y días que va a tardar la ex-guerra contra "El Crimen Organizado" (así, con mayúsculas, porque es un nombre propio. Esa cosa se ha vuelto una entidad por sí misma: independiente, compleja y con capacidad de razonamiento propio... y de fuego increíble) que según estos muchachos que salen a veces en la tele (así, con minúsculas, porque no les tengo nadita de respeto ni a ellos ni a esta última) tardará en mostrar sus resultados? Al final la respuesta no importa, y no importa por dos motivos:

1.- La estadística sigue siendo la forma técnicamente más acertada para mentir sobre cualquier tema, al final, el resultado es personal y los cálculos no sirven (ejemplo: el ingreso per capita de México no está tan tirado a la calle, sin embargo, hay que tomar en cuenta que se promedian los ingresos de Slim).

2.- A ellos tampoco les importa porque se cuidaron de hacer sus pronósticos para cuando ya no estén aquí. Seguramente, los actuales señores del gobierno, apelarán al caso "Echeverría" y pedirán la embajada de las Islas Fidji (y eso porque no hay una en la Luna) cuando sus tonterías toquen a su fin.

En fin, no voy a hacer un discurso para exponer mis motivos ni pretendo convertir esto en un foro pro-izquierda (que, de todos modos, en México, hace tiempo que ni existe ni sirve), sólo quería, como preámbulo de mis siguientes comentarios, darles dos o tres ideas de para dónde van mis opiniones últimamente:

Creo que el país anda mal, eso ya estaba establecido. Creo, también, que el problema es de educación y está en las manos de la sociedad resolverlo, eso no estaba tan establecido. Por último: creo que las implicaciones de La Solución (porque es una sola y es integral e indivisible, según mis piensos, aunque admito que en la práctica no es posible hacer las cosas de un jalón) no las tenemos bien dimensionadas ninguno de nosotros. (Va un ejemplo: yo consumo refresco de cola de marca gringa en cantidades industriales, eso es parte del problema). Todos estamos metidos en esto y, por poner unas ideas, creo que las broncas andan más o menos en este corte: La inactividad de la sociedad, el abandono del campo y los sectores productivos, la terrible situación de la educación (escolarizada, doméstica y religiosa) que impera en el país y, ahora sí, todas las demás.

Ya iremos deshojando la margarita con calma, pero por lo pronto creo que esa es la idea básica; de ahí se desprenderán las opiniones sobre todo lo demás, sin afán de decirles cómo reparar al país, sino de discutir, si algún amable me da su opinión, las diferencias entre nuestros puntos de vista.

Pues así, lectora, lector querido (mini-homenaje a Germán Dehesa que se nos fue en este tiempo de silencio) retomo este espacio donde se reciben mentadas de madre sin tapujos pero, eso sí, con orden y de uno por uno para no hacerme bolas.

Ya nos volveremos a encontrar.

Desde el ombligo de la Luna, les mando un abrazote.

Oscar J. Orozco, El Joven.

martes, 12 de enero de 2010

Esto ya no dió pa' más...

Esta no es una entrada común, apreciable lector(a) porque resulta que no voy a continuar la historia.

Si estás pensando que no voy a continuarla porque me dedicaré a asuntos más importanes en esta ocasión, o que debo proponer alguna discusión profundísima que urge a los destinos de la república, mis queridos amigos, se equivocan de parte a parte.

Resulta que después de darle vueltas y más vueltas al asunto ya no se me ocurre nada qué escribir sobre aquellos tiempos en que, con la ilusión del descubridor, recorrí un poquitito de las nórdicas tierras del Canadá en busca de fama y fortuna. Es también un buen momento para finalizar el asunto diciendo que -creo que es evidente- no sólo no encontré ninguna de ellas, sino que además regresé cargado de deudas, con poquísimo efectivo, falto de peso, con dos maletas enormes que tuve que arrastrar por el aeropuerto (de las cuales sólo una era mía) y más pálido que de costumbre -por inverosímil que parezca-.

Sólo diré que me despedí de aquel país con gusto y nostalgia a la vez. Sin embargo, al salir de Vancouver, amaneció cuando iba yo arribando al aeropuerto. La maravillosa ciudad que me acogió durante ocho meses se despidió de mí con un sol espléndido que tiñó de naranjas y púrpuras las nubes. Hice escala en Calgary, donde me despidió un frío de 3 grados y una nevada... si les digo que me dió tristeza cuando despegó el avión les miento cínicamente.

¿Han ustedes viajado en un camión flecha amarilla o rojo de los altos en un domingo a la hora de ir a misa? Si su respuesta, queridos lectores, es afirmativa, pueden comenzar a imaginar cómo iba yo en el avión, con una sustancial diferencia: si bien, tanto alteños como canadienses son más bien güeros, los condenados canucos son enormes.

Pedí asiento en ventanilla porque quería ver el mundo desde arriba. Soy un imbécil, debí pedir asiento de pasillo y ver pa'dentro.

El avioncete contaba con hileras de asientos agrupados de a tres con un pasillo, que parecía banqueta de Guanajuato, al centro y el espacio entre butaca y butaca era menor que el de un vocho. Sí, apreciables amigos, sí me dieron ganas de hacer pipí y, sobre las maniobras que debí realizar para lograr salir de ahí y llevar a efecto tan elemental necesidad fisiológica, baste decir que desde aquel día me considero un atleta.

Arribé a Puerto Vallarta ese mismo día a eso de las seis de la tarde y la brisa marina y los últimos rayos del sol maravilloso con que me recibió México de vuelta me hicieron aferrarme a la vida y me ayudaron a no desmayarme. Dicho de otro modo: el viaje fue horrible.

Pensarán, amables amigos, que ahí terminó al aventura, y estarán herrados. Aún faltaban 5 interminables horas de camión y el trabajo de lidiar con una montón de taxistas malvados y ladrones. Ni modo, me senté y pagué las cuotas. Caso cerrado.

Al llegar a casa mi madre me abrió la puerta, la abracé y cenamos. Reconocí mi casa, mi habitación, mis pertenencias... ¿les digo la verdad? yo sentí que venía llegando de la escuela un jueves: absolutamente nada. Yo me había marchado por la mañana del mismo día y volvía a casa al término de una jornada. Absolutamente nada.

Ya platicaremos más, queridos amigos. Ahora que nos hemos desembarazado del asunto del viaje podremos seguir con cosas más interesantes.

Abrazos para todos.

Desde el ombligo de la Luna.

Oscar Javier Orozco

martes, 20 de octubre de 2009

Lisa

My dearest Lisa:

You're not gonna belive this, but I'm acctually writing in english and I'll translate it latter because I can't write about you in spanish. For some reason the words just won't come to my head. I'm sure that, in a way, it can be flattering for your teaching skills.

You are the last and most important of the characters I'm going to introduce in this chonircles of my trip to the north. I told you, before I came back, that one day I'd find the way to thank you for everything. I give up, I can't. I've been trying for days and days and every word I write sounds empty, useless... I've written lines and lines for days and I can't get anything I like. It's weird.

The truth is, my dear Lis, you changed my life, simply changed my life. I think I'll never know how you did it and, to be honest, I don't think you will, either.

All I can do now is remember.

I know you would expect something funnier or more acid from me, but the truth is I can't. It's rather different to talk to you than talking about you.

Talking to you is easy: one can look into your immense blue eyes and the whole world can blow into pieces, nobody would care. When you smile you light up the world. That tough face you always have for the street doesn't really fool anyone.

Now, talking about you is one of the hardest things I've ever tried. It's been several months and I can't fully express why you became so important. Maybe I never will. All I know is you where always ready to joke, to make fun of me or yourself or somebody else, that you never took to heart anything except us. I even saw you cry once for a graduating student.

I had once the wonderful opportunity of sharing a cup of coffee with you in the beach (weird, usually I have beer in the beach, or at least piñas coladas) and it was one of my best days in the north of the continent. We talked for hours, it felt like days but I wanted it to be for years. Still, we had the sunset for ourselves... now I love the sunset and, in my mind, I share every single one I see with you.

This is all I can do in english. It's frustrating, and embarrassing after all the patience you had... but what can you do? I'm a bonehead for languages. I really wish I could say more. All I can tell you is please, keep that smile on your face and your wonderful blue eyes wide open, so we can see them. Please never take that joy away from us.

Thank you for everything, my dear friend. I miss you a lot. I'll miss you always, so I'll always be thinking of you.

From the belly button of the moon...

Lots of love. Kisses.

Oscar Javier Orozco Plascencia.
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Mi queridísima Lisa:

No vas a creer esto pero de hecho escribí en inglés y después lo traduje porque no puedo escribir sobre tí en español. Por algún motivo las palabras simplemente no me vienen a la mente. Aunque creo que, de algún modo, puede ser también halagador para tus habilidades como maestra.

Tú eres el último y más importante de los personajes que introduciré en estas crónicas de mi viaje al norte. Te dije, antes de volver, que un día encontraría la forma de agradecerte por todo. Me rindo, no puedo. He tratado por días y días y cada palabra que escribo suena a hueco, inútil... he escrito lineas y lineas por días y no logro obtener nada que me guste. Es extraño.

La verdad es, mi querida Lis, que cambiaste mi vida, simplemente cambiaste mi vida. Creo que nunca sabré cómo lo hiciste y, para ser honesto, creo que tú tampoco.

Ahora sólo me queda recordar.

Sé que esperas de mí algo más gracioso o más ácido, pero la verdad es que no puedo. Hablar contigo es muy distinto de hablar sobre tí.

Hablar contigo es fácil: uno puede mirar en tus inmensos ojos azules y el mundo entero puede volar en pedazos, a nadie le importaría. Cuando sonríes iluminas el mundo. Esa cara dura que pones en la calle en realidad no engaña a nadie.

Ahora, hablar de tí es una de las cosas más difíciles que he intentado en mi vida. Han sido varios meses y todavía no puedo expresar enteramente por qué te volviste tan importante. Quizá nunca lo logre. Todo lo que sé es que siempre tuviste lista una broma, siempre estuviste preparada para burlarte de mí o de tí misma o de alguien más, que nunca te tomaste muy a pecho nada excepto a nosotros. Incluso te ví llorar por un alumno que se graduaba.

Una vez tuve la maravillosa oportunidad de compartir contigo una taza de café frente a la playa (cosa rara, yo generalmente tomo cerveza en la playa, o al menos piñas coladas) y fue, sin duda, uno de mis mejores días en el norte del continente. Hablamos por horas que parecieron días y hubiera querido que fueran años. Aún así, tuvimos la puesta del sol para nosotros... ahora amo las puestas de sol y, en mi mente, comparto cada una que veo contigo.

Eso es todo lo que mi inglés da. Es frustrante y un tanto vergonzoso, después de la paciencia que me tuviste pero, ¿qué puedo hacer? Soy un cabezadura para los idiomas. En verdad me gustaría poder decir más. Todo lo que se me ocurre ahora es: por favor, mantén siempre esa sonrisa y tus maravillosos ojos azules bien abiertos para que todos podamos verlos. No nos quites esa dicha nunca.

Gracias por todo, mi querida amiga. Te extraño muchísimo. Te extrañaré siempre, así que siempre pensaré en tí.

Desde el ombligo de la Luna...

Todo mi cariño. Besos.

Oscar Javier Orozco Plascencia.

lunes, 14 de septiembre de 2009

En donde terminó el principio I: "El desarrollo desestabilizador"...


Ahí terminó, mis amigos, la crónica de mis andanzas por aquellas nórdicas tierras. Jamás volví a escribir.

Hace poco platicaba con un querido amigo (Javier "San Pitacocha, virgen y mártir"), que por cierto introduciré después, ya que merece un capítulo aparte para él sólo, sobre la posibilidad de contar el resto de lo sucedido a partir de entonces y hasta mi regreso, pero ahora en retrospectiva, ahora que esa jornada ha terminado y puedo verla hacia atrás.

El problema es que creo que no hay mucho qué contar... a partir de ahí todo fue más bien en picada (y no empecemos con albures, por favor, no sean corrientes). Yo me sumí en una profunda depresión, no mucho después dejé de trabajar y eso acentuó mi depresión y el invierno nos cubrió - bastante tardío - con un grueso manto frío, blanco y húmedo... que terminó de rematar mi ya tan sobada depresión.

Puedo rescatar, sin embargo, el principio de la nieve. Yo estaba perfectamente quebrado - producto de los pagos a la escuela - y el trabajo no mejoraba mucho. Pasé el final de mi aventura laboral pintando tablones en una construcción donde, cabe mencionar, el asistente del superintendente - o sea el encargado de seguridad, llamado Safety - se burlaba de mí porque me costaba mucho trabajo moverlos (fácil decirlo para él, que medía como dos metros y pesaría unos 130kg o más).

El asunto con los tablones no era la cargada, que no me costaba el menor empeño, el problema era cuando había que mover los envoltorios (entre 40 y 60 leños cada uno, llamados en este caso pallets, para fines prácticos) y mi falta de masa corporal lo hacía un tarea verdaderamente complicada. Cada uno de los malhabidos pallets tranquilamente pesaba el doble que yo. ¿Cómo entonces, se preguntarán, lograba yo trasladarlos? Elemental, mi querido Watson, respóndoles: me ayudaba con una gato hidráulico. Ahí me tienen pataleando como Luigi (famoso personaje de Mario Bros.) sin poder jalar la maldita carga y al mentado Safety desternillándose de risa. El colmo de su diversión ocurrió un día que levantamos entre los dos una estructura que contenía soleras de hierro y yo juré que, del lado que yo lo traté de levantar, estaba clavada al suelo... comprenderán que resultó rigurosamente falso: al segundo intento lo levanté, pero le dí el pretexto perfecto para burlarse de mí hasta que le dolió el estómago.

Empezando Diciembre - como dije, bastante tarde según referencia de los que habían estado en años anteriores - nos cayó la primer nevada... un par de días después la segunda. Ante tal acontecimiento aprovechamos un día libre y nos fuimos al afamado Stanley Park a disfrutar del novedoso - al menos para mí - fenómeno meteorológico.

Nos acribillamos con bolas de nieve, armamos sendo monote con bufanda y sombrero y brazos de ramita de pino, como en las películas; nos tumbamos a hacer angelitos... en fin.... cuanto se nos ocurrió hacer con ella.

Créanme, yo sé de eso: después de un mes con la nieve casi hasta las rodillas, pide uno esquina.

Al compactarse, la nieve, se vuelve hielo y le da por adherirse fuertemente a las banquetas, lo cual imposibilita que uno mismo lo haga. No sé cuantas veces estuve a punto de irme de bruces y mucho menos cuanta gente habrá pasado un cómico rato viendo mis manoteos para conservar el equilibrio. Ni me quiero acordar.

Aquí cabe mencionar que, el mismísimo día primero de diciembre, yo ingresé a un curso matutino en la escuela y que dicho acontecimiento marcó mi vida de manera fundamental. Ahí vine a conocer al último de los rescatabilísimos personajes que mencionaré en esta minicrónica de aquellas andanzas: mi maestra... pero esa, es otra historia.

Desde el ombligo de la Luna.

Oscar Javier.

viernes, 4 de septiembre de 2009

En donde se da el principio III


Miércoles, 5 de Noviembre de 2008.

HOLAAA EN EL BARCOOOOOO.


Saludos afectuosísimos desde este recóndito y nórdico sector del continente.
Querida familia, consanguínea y electa... amigos todos entrañables, platícoles que acá las cosas no han ido tan bien como solían... pero tampoco van mal del todo, quizá profundizaremos más al respecto en otra ocasión, pero hoy, habiendo sacado de mi sistema las ansias que tenía por decir algo sobre mi primo, continuamos con las referencias regulares de esta aventura de locos.

Capítulo IV: Descripción general del entorno y sus entornadas rubicundeces (la neta ni sé qué dije pero se me hizo como que sonaba chistoso, jeje)
.

Francamente no me gusta el primer mundo... 'ta muy acartonao. Aquí todo es estándar y fragilito. La enorme capacidad económica de los países dominantes tiene su piedra angular en su capacidad de consumo, así que estos weyes hacen todo pa' que se rompa lo más rápido posible y poder vender el que sigue... primer punto en contra.

Aquí, si le das una patada a la pader, puedes terminar, sin grandes dificultades, con la pata metida en la boca del vecino; y nombro la boca sólo por poner un ejemplo de algún orificio por el cuál sea posible introducir la mencionada extremidad, si uno lleva la mala suerte de romper la pared y atinarle justamente a donde estaba el susodicho cohabitante del edificio... lo cual podría suceder si, digamos, el susodicho se encuentra durmiendo junto al muro; porque si, por azares del destino, se encuentra de pié, recargado contra el mismo, puede uno fácilmente acometer contra una rodilla; ahora que, si está sentado, la cosa se puede tornar mucho más personal.

En fin, entremos en materia de nuevo, porque ya estoy desbarrando, como siempre.

Aquí las cosas son estándares a un nivel ridículo: todo es igual... las zonas comerciales son todas iguales, todas las plazas tienen las mismas tiendas y hasta con la misma distribución, cosa que tampoco importa mucho porque nomás hay tres tipos de comercios: las tiendas de autoservicio, los expendios de comida rápida y los starbucks. Todos estos minicentros comerciales tienen una tienda de comestibles (llámese Saveonfoods, Safeway, etc.), una de electrónicos (que puede ser Future Shop o Bestbuy) y una que varía entre megapapelería (Stappless) y cosas de ferretería (o sease Home Depot o Canadian Tire). Hasta ahí con los autoservicios. También hay un McDonald's - que a pesar de lo que muchos digan sabe igualito de sebo aquí que allá), un Subway, un Tim Hortons (café aceptable y rosquillas de primera), un Starbucks y un consultorio de un dentista... rigurosamente chino, no sé por qué.

De las calles ni hablar... llevo tres meses vuelta y vuelta pa' todos lados con el patrón en el coche y es fecha que no doy pie con bola, no tengo la menor idea de dónde me encuentro. Todas las méndigas avenidas son tres carriles pa' cada lado con un muro de contención al centro y un resto de árboles a los costados... o sea que no se ve nada pa' fuera de la calle y pos no tiene uno manera de ubicarse (ni modo que me guíe yo diciendo: -Ah, esta es la calle donde está el pinito verde . ¡Todas están forradas de pinchis pinitos verdes!).

De las güeras ya ni me preocupo; ya me enfadaron por tres razones muy poderosas:
No. 1: Todas 'tan igual de desabridas.
No. 2: Todas están igual de mensas.
No. 3: Ninguna móndriga me fuma.

Trabé conversación hace unos días con una argentina radicada aquí toda su vida y que, además de amable y linda, estaba bastante suculenta y es maestra de inglés (yo me dije: -Ora sí, esta es la mía, ya agarré diccionario con tripas) pero en una apendejada - dispensarán la palabreja pero no tiene otro nombre - se me esfumó y más no se ha vuelto a aparecer la ingrata... ni modo, por maje.

De los taka-takas (nombre genérico para chinos, coreanos, japoneses, filipinos y demás fauna asiática) amén; esos ya sabemos que todos son iguales (sigue la estandarización).

O sea que todo es igual. Estos compas sacrifican el folklore en aras de la funcionalidad. Y no estoy en contra de las cosas útiles, pero se la baaaañan, me cai.

Bueno, pos déjolos por hoy, que ya bastante largo está el correíto.

Pronto les tendré más noticias de esta locura que ando haciendo por las tierras del maple... por cierto que yo creía que el maple era un arbolote - sabrán disculpar, nunca había visto uno - pero nel pastel, mugroso maple es un arbolito de lo más olvidable. Lo único suave que tiene es que al terminar el verano se le ponen las hojas de un rojo muy vivo, pero esto le dura como una semana y luego pierde todo su follaje. Excuso decirles, aquí ya todos los árboles están perfectamente pelones.

Buenas noches, mis apreciables. Voy a cenar que mañana me levanto temprano.

Un abrazo a todos.

Oscar J. Orozco, El Google (ya me pusieron apodo nuevo aquí).

Así fue, lector carísimo, como todo esto comenzó... y terminó, de alguna forma.

Desde el ombligo de la Luna, seguiremos informando.

Oscar Javier.

Paréntesis al principio...

Martes, 4 de Noviembre del 2008

Hola hola a todos, querida familia... de sangre y de elección.

Sabrán dispensar la larga ausencia pero no he tenido últimamente mucho tiempo para escribir y, además para ser honesto, no he tenido tampoco el humor requerido para ello.

Un asunto de importancia me obliga a hacer un paréntesis entre capítulos.

Los más de ustedes ya lo saben, pero igualmente quisiera decirlo: Dado que nunca pude enterarme de la fecha exacta (y que no he estado muy pendiente del calendario, por no decir que no sé en qué día vivo), habré de decir sólo que hará un mes que falleció David. Para aquellos de ustedes que el nombre no les diga nada, he de decir que David era mi primo, que lo quería, que tenía grandes esperanzas puestas en él, que no pensé que un día me topara con su ausencia, mucho menos en la distancia. No hubo tiempo de saber hasta dónde llegaría, de dejarlo andar por el mundo con la frente en alto, como siempre la llevó porque se lo ganó a pulso. No hubo tiempo, siquiera, de decir adiós.

David fue mi compañero de juego, mi amigo, a quien confiaba mis alegrías y tristezas sin reservas en más de una ocasión. Tuvo la maravillosa gracia de comprender lo que creo y digo y eso lo agradeceré siempre.

Hoy, David, mi primo, mi querido gorila, a quien muchas veces en la infancia llevé en mis hombros y que con los años, después de haber crecido y crecido y seguir creciendo hasta llegar a un 1.98 de estatura que a mí me parecía impresionante, me llevó a mí en sus hombros otras innumerables veces, es un puñado de cenizas... a él le debo incontables alegrías, de él aprendí cualquier cantidad de posibilidades de comprender, de tolerar y seguir creyendo. A David le deseo un buen viaje.

Es él, precisamente quien me ha mantenido alejado del teclado tanto tiempo. No quería continuar sin decir algo al respecto, pero las palabras no me vienen a la mente, no he podido siquiera desarrollar un sentimiento claro al respecto, todo está muy mezclado, todo es demasiado confuso aún.

Extrañaré las bromas, la enorme capacidad que tenía para hacer reír al más seco con las cosas más bobas, de regalar una sonrisa al más amargo.

Bueno... nomás quería decirlo, nada más.

Pronto entregaré un capitulín más, hay mucho qué contar.

Cuídense mucho todos. Se les quiere y se les extraña en cantidá, ya lo saben.

Un abrazote a todos.

Oscar J. Orozco.

Releo estas líneas y se me vuelven a revolver la cabeza y el corazón.

Ayer por la noche irrumpió en esta tu casa otro personaje sórdido y divertidísimo: El tío Chava, hermano de mi padre y gran conversador, por demás simpático y grato a este humilde servidor. Apareció David en la conversación (cosa curiosa, justo en la víspera de que yo transcribiera este mensaje... recordemos que estoy obedeciendo un orden estrictamente cronológico). Algo hizo el muchacho en los que lo queríamos, y es que su contundencia física era casi tan notable como la de su carisma... anoche, por primera vez en mi vida, vi lágrimas en los ojos del tío Chava, y fallé en la noble tarea del abrazo confortador; hoy, mientras escribo, las mías ruedan por momentos.

Me parece curioso porque no es un tema al que yo recurra... lo que yo viví con David, lo que discutimos, lo que compartíamos y lo que no, en fin, lo que recuerdo de él, prefiero guardarlo para mí. Por ello será difícil que vuelva a hacer referencia a él en este espacio y prefiero aprovechar esta ocasión para volcarme sobre el tema.

Después de enviar este correo, durante algunos días, llegaron a mí varias respuestas, amistades y familia me escribieron mostrando apoyo. Me pregunto: ¿Por qué a mí? Por la misma razón que escribí yo: para que supieran ellos - en especial su familia - que estábamos pensando en lo mismo. Todos los que estuvimos cerca de él necesitábamos saberlo. De estas muestras de amistad y de cariño estoy enormemente agradecido; de los que escribieron y de los que, con el pensamiento, estuvieron cerca. Dos de esos mensajes rescataré aquí.

Rodrigo, primo queridísimo a quien desde aquí envío felicitaciones por su reciente matrimonio (ya la jetiaste, ni modo, jejeje) me decía que algo de lo que yo escribí era justo lo que él mismo sentía y agradecía que yo hubiera puesto en palabras lo que a él se le atoraba en la garganta. Es maravilloso y agradecible saber que, a veces, puede uno acercarse a otros en lo íntimo, en lo propio... en lo que importa. Gracias (y vuelve el callado pero catártico llanto... venga pues).

Mi carnal Carlitos, a quien, desde hace muchos años, he decidido tomar como único "guía espiritual" - si algo de espiritual queda en mí - me decía que, si bien algo de mis pensamientos lo hacía propio, él seguía creyendo que la vida es lo "más chingón que hay". Me sumo a esto último, yo también lo creo a pie juntillas, por eso mismo me importa este asunto.

David medía casi dos metros y su físico era imponente, lo cual es la perfecta prueba de su voluntad (el cuerpo se lo forjó, cuando niño era largo y flaco como un popote). Moreno, con brazos y manos enormes, de rostro serio y ojos cándidos, era uno de mis conversadores favoritos. Jamás llegamos a estar de acuerdo. La charla con él era enérgica, plagada de divergencias, de juicios duros y contundentes, de mentadas de madre y palabrotas (que a los dos nos salían muy naturales) y enormemente difícil; no por intransigencia, sino por el raudal de carcajadas que se entremezclaban. David conversaba sin tomarse nada demasiado en serio - empezando por él mismo -, escuchaba y comprendía, respetaba, tomaba en cuenta y aprendía de todo y de todos. Como dije: uno de mis conversadores favoritos. Sigo creyendo que él terminó por descubrir y entender muchas cosas que me hubiera encantado que me explicara... es el único pesar que tengo; por mí, claro está, no por él.

Se dice que para saber qué tan malo es alguien hay que vivir con él un mes; para saber qué tan bueno, basta con que muera. Suena duro pero mucho tiene de cierto. No es el caso de David.

Los que lo conocimos, los que compartimos con él algo de nuestras vidas, los que lo quisimos sabemos y sabemos bien que su carta de presentación era una sonrisa, que tenía la facultad de ablandar el corazón más duro, de ganarse a la gente con una mirada, de llevarnos, con la palabra, de la admiración a la risa franca y sonora sin puntos intermedios. Los que tuvimos la fortuna de compartir con él algo de este camino extrañísimo que llamamos vida, sin duda logramos darnos cuenta mucho antes de su muerte, a los 22 años, si la memoria no me falla, de que su compañía era siempre motivo de alegría.

El día que murió, por la mañana, alcanzó a decir que era inmensamente feliz. Esa misma noche se liberó del cáncer que venció a sus pulmones, pero nunca a él. Quiero pensar, de entonces acá, que David se "retiró" como los grandes: En su mejor momento.

Quisiera encontrar la forma de vivir así. Como dije, ese secreto se lo llevó y fue la última de muchísimas bromas que me jugó: tendré que descubrirlo por mí mismo. Gracias primo.

Desde el ombligo de la Luna los abrazo a todos. Los quiero a todos.

Oscar Javier.

sábado, 29 de agosto de 2009

En donde se da el principio II

Sábado, 13 de Septiembre de 2008.

Hola hola a todos, querida familia, los electos y los de sangre.

Ahí sabrán astedes dispensar que háigame yo tardado en enviar mayores noticias pero, dado que la última vez juí severamente reprendido que porque mis correos eran muy largos y se cansaban leyéndolos, pos decidí tomarme mi tiempo para dar cuenta mayor de las peripecias que me acaecen por estos lares, teniendo así la oportunidad de relatar mayor cosa en más resumido formato.

CAPÍTULO III: En donde se hace mención a la forma en que Oscar, el Joven, conoció a su patrón, cómo consiguió la chamba, el curioso asunto de amueblar la vivienda y otras cosas que merecen ser contadas, así como la llegada de un nuevo habitante temporal del piso 30.

Habiendo estado yo en la mayor de las relajadas formas posibles durante algunos días, vino el Tío y díjome: - Creo que ya te tengo trabajo, meeen.Un amigo de mi jefe me dijo que necesita a alguien para la próxima semana -. Dicho lo cual quedé a la espera de que el tal tipo me llamara. Un par de días después lo hizo y me advirtió que el trabajo iba a comenzar hacia el final de la semana, cosa que en algo me tranquilizó.

Dediqueme nuevamente a la contemplación hasta que el Cabito consiguió los afamados sillones que requeríamos para el piso 30. Fuimos por ellos como a unas 8 o 10 cuadras de aquí y pensábamos cargarlos de regreso - teniendo en cuenta que, según nosotros, era un sofá muy liviano -. Al llegar al lugar nos percatamos de que, si bien el sillón era efectivamente muy liviano, no era uno, sino tres. El Cabito, que es un poco necio para estos menesteres, insistió en llevarlos todos de un jalón y, sin más remedio, accedí. A la mitad de la primera cuadra el pobre hombre pidió esquina (afortunadamente no fui yo, que todavía podía dar dos o tres pasitos más, y así me gané el derecho al maravilloso: -Te lo dije, buey). Terminamos pidiendo taxis, que tuvieron que ser dos porque no cupo todo en uno. En fin, que el piso 30 ya está totalmente amueblado y todo sin gastar un dólar.... excepto por los malditos taxis, claro está.

Un par de días más tarde, a eso de las 3:00pm, estaba yo a punto de salir cuando me llama el susodicho patrón y rebuzna: -Te necesito en Metrotown a las 4:00pm. - A lo cual no me quedó más que responder: - Poninas. Desde entonces trabajo con el Zibby, un polaco cinuentón buenísima onda que además le repapalotean las asiáticas. Yo creía que los mexicanos éramos de ojo alegre, pero este compa está canela, no hay peon ni fontanero que se le compare.

Mi chamba consiste en pintar oficinas y después limpiar todo el cochinero que queda (propio y ajeno, los tablarroqueros, conocidos aquí como drywallers, son unos puercos). Ya no aguanto las piernas ni los brazos ni la mano derecha; yo pensaba que lo del rodillo era más fácil... y en verdad no es difícil, pero alcanza a tener su chiste y después de dos horas pides esquina; después de ocho, como Omar Bravo, empiezas a pedir el cambio. Dentro de unas dos semanas empiezo a trabajar en la SFU (Simon Frazer University), que es una universidad aquí. Ora sí se va a empezar a poner bueno esto, yo creo.

Agora a lo que te truje, Chencha: Ha llegado Juanito Bananas, primo apreciable y querido amigo. Por lo pronto nos hicimos güeyes y lo metimos aquí al piso 30 (se supone que no deberíamos), pero en cuanto consiga chamba habrá de mudarse, aunque no estará lejos. Al ratito vamos a ir a conseguirle un teléfono pa' que empiece con lo de la chamba; si todo sale como esperamos, dentro de unas semanas es posible que todos los actuales habitantes del piso 30 estaremos chambeando en SFU, cosa que también estaría padre.

Bueno, por lo pronto los dejo porque luego me salen conque me excedo en la epstensión. Cuídense muncho. Nada me resta mas que comunicarles que me encuentro bien y de buenas; viviendo a todo mecate y chambeando mucho y de buena gana, porque la chamba me mantiene en movimiento y eso me agrada.

Un abrazote a todos, mi gente.

Oscar J. Orozco, El Tuercaslocas.

PD: Mi estimado, con todo el respeto y cariño que usté sabe, y sabe bien, que le profeso, permítome expresar mi opinión: No sea usté huevón. ¿qué le cuesta leer de vez en cuando unos parrafitos? jejeje.

La posdata tan agresiva tiene una explicación. El aludido es nada más y nada menos que mi tío Fernando, hermano de mi madre, a quien verdaderamente profeso un enorme respeto y un profundo cariño, y con quien tengo además la fortuna de llevarme fuerte pero inteligentemente en las palabras (fuerte yo, inteligente él, claro está). En aquellos días recibí del mencionado un e-mail en el que me reclamaba que mis correos parecían las epístolas de Don Melchor Ocampo o, cuando menos, las del apóstol San Pablo a los Corintios; motivo por el cual respondí a la queja - mencionada en el primer párrafo del correín este - con tanta vehemencia, edá? Eeeeey, ya le digo.

Seguiré contando desde el ombligo de la Luna. Dense un abrazote de mi parte.

Oscar Javier.

jueves, 27 de agosto de 2009

En donde se da el principio I

Siguiendo con el relato de aquellos andares les presentaré los e-mailes que siguieron al de la publicación anterior, como referencia histórica de las futuras entradas.

En aquellos días -así dicen siempre los curas cuando leen el evangelio, no sé por qué- envié, poco después, este otro mensaje (nótese que estos correos, por cuestiones de incapacidad tecnológica, fueron escritos sin acentuación, detalle que he tratado de corregir, pero igual si la calabacié se amuelan).

19 de Agosto del 2008.

Querida familia, de sangre y de afecto:

Continúo, brevemente, con otro capitulito de la crónica de mis andanzas por estas nórdicas tierras.

CAPITULO II: EN DONDE SE TRATA DE LOS PRIMEROS DÍAS QUE OSCAR, EL JOVEN (o sea yo), PASÓ EN LAS TIERRAS DE LOS PINOS, DE LO QUE AHÍ LE ACAECIÓ Y OTRAS COSAS DIGNAS DE SER CONTADAS.

Habiendo llegado a Vancouver después de no dormir por casi 36 horas (dado que no pude dormir en el avión, porque el animal que venía al lado de mí me despertaba cada vez que estaba a punto de lograrlo... un méndigo pocho de Sonora que se sentía Pedro Navajas), di con el edificio donde ahora vivo, mismo que es una mole frente a la playa. No puedo describirles el calibre de los atardeceres que me he recetado desde el balcón en el piso 30.

La semana pasada tuvimos un calorón insoportable. Se supone que esta semana va a llover y refresacará. En fin, volviendo a lo de mi llegada: Arribé molido y mis cuates, Oscar -que es mi cuate desde la secundaria- y el Tío -que es un andaluz de Almería bien buena onda- estaban en la chamba. Aquí en el edificio viven unos primos del Oscar, particularmente un poblano que se llama Rubén y que se pasó de buena onda, con el recogí la llave del departamento y ahí, mas menos, finalizó la onda del viaje.

Al día siguiente, como les contaba, el Rubén, que no está chambeando orita, me mostró la ciudad... he caminado en estos 4 días más que en los últimos 4 años. Recorrí casi todo el centro (que es donde vivo) y regresamos por el Stanley Park, que es un parquesototote público; es un bosque de pino en el mero centro de la ciudad (o sea como los colomos, pero mas tupidón jejeje). Me cai que me esta gustando aquí, nomás que está medio difícil acostumbrarse al exceso de orden, porque aquí la calle se cruza por la rayita y si no hay rayita pos hay que pasarse enfrente pa' cruzar y ondas así... si caminas por la ciclovía te la rayan y si bicicleteas por la de peatones también, en fin.

La chamba todavía no sale, se supone que en estos días me llama un wey que me va a dar chamba, nomás estoy esperando que me diga cuando empiezo. Pero como se supone que va a estar lloviendo todos los días, asi que se medio va a caer el negocio mientras dure el agua, a ver qué sale... ojalá pueda conseguir algo pa' pintar interiores y, con eso, ya no hay bronca, no se detiene la chamba.

Me estoy aventando otro atardecer de esos espectaculares. En fin, que no hay mucho que hacer estos días... yo creo que mientras me cae algo voy a ponerme a correr y esas ondas, si cruzo la calle estoy en la playa y esta de pelísimos para salirse a trotar.

Orita el negro se discutió con una carnita en salsa verde y unos frijolitos de lata bastante decentes... mañana me toca a mi el arroz con carne de puerco. El que se discute machín rin en la cocina es el Tío, que hace un par de días nos recetó unas lentejas con no sé cuanta cosa y pollo. Ayer hicimos el super... méndigos canacos están locos, un mugroso filetito sale como en 6 dolarucos, lo que va a estar mejor va a ser comprar la bolota de carne y ponerme aqui a filetearla, porque un mugroso filete, el mas delgado que encuentras, pesa casi medio kilo y la carne de res no esta muy buena, lo mejorcito es el puerco.

En otros asuntos, les contaré que las canadiensas son impresionantes: son grandotas, güeras, piernudas y espaldonas, dicho de otro modo, cualquiera me la raja en dos segundos.... o sea que se podrán imaginar con cierta facilidad que mal salgo a la calle y empiezo con una salivación profusa, profusísima. El sábado una argentina muy linda me dijo papacito... es largo de explicar pero era un mal chiste y la chica lo hizo bueno... de no ser porque andaba con un gorila que quería que la chica se fuera a vivir con él, igual y le hubiera caído... pero también se hubieran caído mis dientes.

En fin, que hasta ahora me la estoy pasando de peluches, a ver que tal nos va ahora que Juanito ya me amenazó conque ahí viene. Esperemos que todo siga tan chido como hasta ahora y que me llamen pronto porque ya me aburrí de estar aquí tirado. Aunque no lo crean, a veces los extraño... así que cuando sucede de volada me salgo a ver güeras y se me olvidan ustedes por completo jajajaja.

Cuídense mucho, familia. Seguiremos alimentando estas crónicas... si alguno desea dejar de recibir estos correos, se amuela porque se los voy a seguir mandando, jejejeje.

Un abrazototote a todos, mi gente, todos ustedes.

Desde Vancouver, Canada.

Oscar J. Orozco, El Tuercaslocas.


Cabe destacar que las güeras no son los especímenes que más abundan en aquellos rumbos, más aún, me atrevería a decir que los razgos asiáticos son casi más comunes que los nórdicos... es sólo que no estaba atento más que a lo que quería ver.

lunes, 24 de agosto de 2009

AAAAAAAAARRRRANCAN...

Iniciemos esto por el mismísimo principio:

La onda de contar algo de mi vida no inició hoy, sino hará cosa de un año que me dí una escapada a tierras canadienses, algunos quizá recuerdan aquellas andanzas. A los pocos días de llegar escribí a mí familia...


Hola hola...

Familia, amigos, hermanos electos... apreciables todos:


Qué onda gente? Nomás les platico que me timaron. Me dijeron que iba a vivir en un treintavo piso y ni es cierto. El edificio no tiene los pisos del 1 al 3 y tampoco el piso 13, así que vivo como en el 26, frente a la playa. Está chida la vista.

Me la quisieron hacer de tos a la entrada, pero les dije que era hijo de Don Liborio y luego luego me dejaron pasar, pa' que vean las influencias del apá. Todo está muy chido pero no sé si aguante vivir acá, me enferma tanto orden y tanta honestidad, ni siquiera tengo que correr pa' cruzar la calle; todos los coches se paran en cuanto legas a la esquina.

Pues nomás ahí avisando que andamos bien, ya tendrán noticias más detalladas y les mandaré fotos o algo.

Este fue el primero de cuatro o cinco correos que envié con noticias y las descripciones que me parecían importantes de contar mientras duraba mi estancia por aquellos nórdicos rumbos. Si bien la transcripción de los mismos está alterada por corregir mis errores de aquel tiempo, creo que la idea se conserva.

Seguiré contando después.

Un abrazo desde alguna parte del ombligo de la Luna.

Oscar Javier.

domingo, 23 de agosto de 2009

Justificación Histórica, Histérica e Histriónica...

Querido lector:

Advierto que uso el singular "lector" no como forma de extender el saludo de manera general, sino porque, verdaderamente, no creo que vaya a ser más de una persona la que, estando en su sano juicio, dedique su tiempo a leer estos desvaríos de un servidor.

El motivo que genera la creación de este absurdo espacio es simple: le estoy fusilando la idea a una querida amiga (Paty, aunque no le guste) que también escribe por estos cyberetéreos rumbos y con quien tuve un encuentro hoy, vía messenger. Me gusta cómo escribe y, más aún, me gusta que lo haga.

Hace no mucho tuve una conversación similar con otro apreciable personaje: el maestro Fer, a quien no sé qué maldita mosca le picó, pero me dijo que yo debería escribir con mayor frecuencia, que en la narrativa no me iba tan mal, idea que comparte con mi Carnal Carlitos, mi hermano mayor. Yo creo que les hicieron descuento grupal en la lobotomía, pero como a mí eso me anda importando una pura y dos con sal y, además, orita como que me da la gana, pues usemos estas referencias para darle vuelo a la hilacha y presentarte, apreciable y caritativo(a) lector(a) estos mis desvaríos que no se empeñan en otra cosa que quejarme de todo y, en especial, burlarme de mí mismo y mis quejas; con el mejor ánimo de darte una razón para sonreír.

El título del blog obedece a una verdad irrefutable y bastante simple: "México", según me enteré hace poco, significa "En el ombligo de la Luna", y dado que, para bien o para mal, aquí estoy y aquí me quiero quedar, pues lo externo con la mayor satisfacción.

Conforme avance la publicación de textos, se te irán presentando una curiosa diversidad de personajes, desde los más oscuros y nocivos para la salud -mental- hasta los más hilarantes y descabellados. No te los creas por completo. Si bien son rigurosamente reales (la mayoría de ellos son queridos amigos del que escribe), confieso que pienso tomarme la mayor de las libertades literarias para hacerlos, en la medida de lo posible, menos grotescos y temibles de lo que son en realidad.

Este será, espero, el más solemne de los mensajes que encontrarás aquí, por ser la presentación de los mismos.

No busco, con estas líneas, sino desahogar mi sentimiento de culpa por no dedicarme más a las palabras. Dada mi natural tendencia a la bolsa y la inconstancia, este es un intento por obligarme a regresar a la "Bendita manía de contar", de usar las palabras para bocetar mi persona y los acontecimientos que le rodean, de la manera más fidedigna posible y, por supuesto, contarles una historia en la que ese bosquejo pueda meterse en líos y, espero, salir de ellos.

Sea pues, en nombre de todo lo que es ilógico y aberrante, con la soledad y, sobre todo, la impunidad que proporciona el internet como mis grandes aliadas, y con el café y el tabaco por entrañables compañeros de viaje y divagación, aquí comienza la entrega de pedacitos de mi vida para el que guste compartirla.

Saniorita Karenina, Maestro Fer, Carnal Carlitos... empecemos por brindarles este toro. Va por ustedes, ¡¡¡Y OLÉ!!!

Desde alguna parte del ombligo de la Luna. Un abrazo.

Oscar Javier.

¡¡¡ADVERTENCIA!!!

Si se espera encontrar en este espacio elocuencia y finura, desde orita se los digo, ya estuvieran cerrando esto, borrando sus archivos temporales y reiniciando su compu. La palabra elegante no es lo mío; no porque sea yo agresivo o revolucionario, sino porque mis capacidades, muy a mi pesar, no llegan a tanto ni viajando a Chalma a ofrendar la tradicional danza.

En estas publicaciones -por llamarles así- encontrarás garrafales errores de sintaxis, ortográficos, lingüísticos y disléxicos. Algunos de ellos serán intencionales, según crea conveniente tu segura servilleta, para enfatizar elementos que ameriten ser mencionados desde un punto más bien fonético o para denotar aspectos costumbristas -que, en México, llevan al lenguaje a hacer cabriolas desde muy folklóricas hasta dignas del paredón-. Otras serán vulgares errores de dedo y, otras más, vergonzozas muestras de mi ignorancia (prometo esforzarme para que estas últimas sean las menos).

Si estás dispuesto(a) a reventarte tanta salvajada y tanto atentado suicida contra la maravillosa "lengua de Cervantes", pues adelante y vas bajo tu propio riesgo. Que conste que yo avisé.

Un abrazo.

Oscarajo