jueves, 21 de enero de 2016

No hay cura...

26 de noviembre de 2015

No es posible despegarse así
y sólo quitarse la plasta hedionda del engaño,
amanecer entero y no recordar,
eliminar la sensación en los brazos,
la espalda cobijada con piel,
tus piernas como enredaderas entre las mías,
tus ojos como pinchos dentro de los míos,
tu cabello como lluvia sobre mi almohada,
tus manos como serpientes, buscando mi sexo,
hasta creer que todo es parte de mi.
Tu apetito por el momento, sin intención,
sin esperanza, sin mayor anhelo.

Eso no se cura:
se lava,
se seca,
se cae.

Sombra...

"Vuelves a mi
Porque el asesino
siempre regresa
al lugar del crimen"
Oscar Hahn

Sombra entre las sombras,
escurridiza,
habitas, te instalas en cada quicio,
en cada rincón;
donde no puedo verte,
donde tu presencia engaña,
sutil, esquiva,
estás en cada punto ciego y en ninguno.
Has hecho ruido para hacerte notar.

He pasado la noche en vela,
con el ciempiés de la angustia aguijoneándome la espalda,
volteando a cada punto de oscuridad,
de nuevo,
una y otra vez,
preso del quizá, del miedo, del llanto;
y yo no tengo un amigo que me arrope,
que me mire con la calma de la experiencia,
que me diga cómo combatir a los espantos,
como lo tuvo tu hijo.

¿Qué digo?, ¡claro que lo tengo!

Me tengo a mi,
tengo dos brazos que me rodean,
dos piernas que firmes me llevan y traen,
tengo el ombligo cimentado en terracota
y un cuerpo sólido de convicciones y esperanzas.

Mírame a los ojos, sombra, enfréntame,
Desata el nudo que te mantiene bajo la cama,
quítate la venda de los ojos
para que puedas ver tus sueños, tuyos,
abrázame o márchate
pero sal a la luz.

martes, 19 de enero de 2016

Ejercicio: Encabalgamiento perdido...

Imposible de ignorar lo ponderado,
ponderado a fuerza de zalamería,
zalamería que vanagloria tu artilugio,
artilugio que ilumina tu recuerdo cetrino,
cetrino por la esperanza acéfala;
acéfala intención, podrida herrumbre,
herrumbre de alma y lucidez,
lucidez perdida frente a la jauría,
jauría que miente un dolor tibio,
tibio destello que estridente crascita,
crascita el corazón por la resulta,
resulta de tu aliento perenne,
perenne en mi mente y no en mi almohada.

Oscar J. Orozco

Ejercicio: De la isla...

De la isla conozco el olor, la forma, (1)
el frío húmedo que baña su costa,
el verde que envuelve su cuerpo,
como yo el tuyo, cuando te habitaba.

Conozco el albatros que vuela a tierra,
y el loro que imita mi voz con su garrido,
el grillo que mal se esconde entre chirridos
y la gran bestia de la selva que nadie ha visto,
pero que todos sabemos que acecha en las sombras.

Conozco la calma, el arrullo, del vaivén de las olas,
las mil cosas que la marea arroja a la orilla,
los mensajes en botellas,
las bitácoras de los barcos que no llegaron a puerto.

De la isla, en fin, lo cnozco todo,
como te conocí antes del naufragio,
antes de mi viaje,
antes de mi,
mientras nosotros,
cuando nosotros era uno sólo,
sentado en las bancas del parque, cerca del río.(2)

(        (1)     José Emilio Pacheco
(2)    José Emilio Pacheco

sábado, 31 de octubre de 2015

Declaratoria antifeminista

Mujer que llora: la lastimaron
Hombre que llora: ¡ya supéralo!

Mujer deshonesta: está confundida.
Hombre deshonesto: patán, cabrón.

Mujer que trabaja: es independiente.
Hombre que trabaja: es su obligación.

Mujer que no trabaja: se dedica al hogar.
Hombre que no trabaja: huevón, mantenido.

Mujer que pide ayuda: inteligente.
Hombre que pide ayuda: pusilánime.

Mujer que no se deja ayudar: autosuficiente.
Hombre que no se deja ayudar: macho orgulloso.

Mujer que duda: necesita encontrarse a si misma.
Hombre que duda: inmaduro.

Mujer promiscua: ejerce su libertad sexual.
Hombre promiscuo: mujeriego que ve a las mujeres como objetos.

Mujer que se autoagrede (en cualquier forma): pobrecita, le han hecho mucho daño.
Hombre que se autoagrede (en cualquier forma): loco pendejo, le falta un tornillo, aléjate de el.

Mujer abandonada: no la supieron valorar, no la merecen.
Hombre abandonado: poco hombre, no supo enamorarla y mantenerla a su lado, no la pudo complacer.

Mujer que dice "no": sabe lo que quiere.
Hombre que dice "no": patán, sólo le importa el exterior.

Mujer que no quiere pareja ni hijos: libre.
Hombre que no quiere pareja ni hijos: le teme al compromiso.

Mujer que se compromete: es porque ama.
Hombre que se compromete: es su deber.

Mujer que no tiene tiempo para su familia: trabajadora, está persiguiendo sus sueños.
Hombre que no tiene tiempo para su familia: desobligado, mal padre.

Mujer que ama y lo demuestra: cariñosa.
Hombre que ama y lo demuestra: intenso, ¡me asfixias!, cursi.

Mujer responsable que apoya a su pareja: es una gran mujer.
Hombre responsable que apoya a su pareja: sólo cumple su deber.

Mujer que se impone: empoderada.
Hombre que se impone: déspota.

Mujer que lo entrega todo: mujer que ama.
Hombre que lo entrega todo: mandilón pendejo.

Ahora que escribí todo lo de arriba noté lo increíblemente ridículo que suena, la postura de la víctima en todo su esplendor, y sin embargo he estado escuchando, leyendo, encontrando por todos lados en las redes sociales, este tipo de frases y muchas otras de mayor estupidez, con la diferencia de que todas en sentido inverso, es decir: intercambiando todos los "Mujer" por "Hombre" y viceversa.

Estoy harto, estoy muy harto de estas tonterías, de la imbécil "guerra de los sexos" en la que nos ha metido la sociedad moderna, donde las mujeres se sienten superiores sólo por ser mujeres, donde los hombres tenemos que cargar con la culpa del patriarcado milenario, donde cada sexo justifica a sus iguales y cierra filas, aún sabiendo que el compañero o compañera de partido han hecho una chingadera monumental.

Estoy harto, hoy me libero de esto, soy hombre y orgullosamente puedo decir que nunca he hecho menos a una mujer, que nunca ha habido dolo en mis acciones, que siempre he sido honesto, que nunca he faltado a mis compromisos, que siempre he apoyado a mis parejas con todos mis recursos, con todas mis fuerzas y empeños. Me da un enorme orgullo decir que mi corazón está limpio, que nunca he mentido, que he amado con todo mi ser y, esta vez, me han despreciado y me ha dolido como ninguna otra cosa en mi vida, pero mi consciencia está limpia. Eso es mucho más de lo que pueden decir muchas personas que conozco, hombres y mujeres.

Nadie puede reclamarme infidelidad, nadie puede decirme que he sido violento o que me he propasado, sin embargo, se me ha acusado de muchas cosas por defenderme, porque cuando conviene "a la mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa", porque ellas pobrecitas y nosotros qué cabrones, porque ella tenía derecho a hacer lo que ella quisiera, a comportarse como una arpía cruel y desconsiderada, pero yo no tengo derecho a sentirme dolido, a deprimirme, a sentir que mi mundo se terminó y que me quedé sin futuro porque me engañaron y yo les creí porque quería creer, quería confiar.

Soy hombre y tengo el corazón roto, estoy viviendo el dolor, la ira, la decepción, el desencanto más grandes de mi vida, y me da mucho orgullo decir que estoy triste, que me hicieron polvo y del polvo me estoy levantando, que he pedido ayuda y me he agarrado de todo y todos los que tengo cerca.

Que tuve que humillarme y decirme a mi mismo: no puedes, no tienes los recursos, te dejaste engañar, te pusiste de pechito para que te vieran la cara, te enamoraste de la persona equivocada, de una mala persona... te enamoraste hasta la médula de una mujer que ojalá nunca hubieras conocido.

Me niego a sentirme culpable, me niego a recibir la violencia de las mujeres que hacen lo que quieren y aún así se sienten perseguidas y se creen agredidas porque a mi me cuelga algo entre las piernas y piensan que es para amenazarlas. Estoy harto, estoy muy harto.

Hay mujeres buenas, conozco algunas, habemos hombres buenos, creo firmemente que soy uno de ellos, me esfuerzo para serlo, porque no es fácil enfrentar esta realidad sin malicia, pero quienes hacen chingaderas son también de ambos lados y no hay justificación alguna para ninguno.

Por eso me declaro antifeminista, de la misma forma que me declaré antimachista hace tantos años.

lunes, 13 de junio de 2011

Abordemos otro barco...

Lectora, lector, amables:

He de confesar que tengo una extraña afición por el mar, y digo "extraña" porque en realidad me produce pavor el Sr. Océano. Muy rara vez introduzco mi cuerpo en semejante inmensidad de agua, prefiero las albercas, cuya dimensión es visiblemente finita o, mejor aún, las tinas de baño, donde todo está bajo control y al alcance.

Quizá las películas de piratas hicieron su labor en mi imaginación durante la infancia (obviamente estamos hablando de mucho antes del Perla Negra), porque a Salgari, hasta la fecha, no lo he leído. La cosa es que, de sólo pensar en esos barcos que crujían con el vaivén de las olas, con sus jarcias y sus palos de mesana, el ancla colgando, las velas tendidas, en fin, todos los aparejos, que se imponen a la vista del inexperto como un bosque, una jungla, en donde puede uno perderse con gusto y explorar los mundos: el tediosamente pendulante que oculta infinidad de rincones dentro, y el luminoso y que espera al viajero a bordo para que desembarque a descubrirlo.

Todo esto viene a cuento porque, como dice el título de esta entrada, pienso cambiar de barco... mejor dicho: no pienso subirme a ningún barco más. He decidido que tratar de ajustarme a una técnica (como intenté en un principio, haciéndo crónica de mi vida) o a un tema (como pretendía con el último texto) es la tontería más grande que puedo intentar, porque no tengo la disciplina necesaria para ello.

Así que, a la voz de ¡ya!, me dedicaré a escribir lo que me venga en gana en el momento que me venga en gana y si alguien gana soy yo, porque me da la gana.

Me sumergiré en este mar de ideas, sin barco, lancha, tabla, tronco o piedra alguna a qué afianzarme, con la única y malvada intención de dejar una prueba cibernética de mis más esotéricos, etílicos u oníricos divagues.

Si me quieres acompañar, aviéntate un clavado.

Te espero.

Desde el ombligo de la Luna.

Oscar Javier

martes, 7 de junio de 2011

Giros, dar media vuelta y ver qué pasa allá afuera...

Hola, lector(a) querido(a):

Lamento mucho la ausencia tan larga, espero en esta ocasión mi constancia no comience con flaqueos. La razón de mi silencio es simple: me quedé sin ideas. Estoy convencido de que uno debe callarse la bocota cuando alguien ha dicho, mejor que uno, lo que se trae en la cabeza.

La razón de mi regreso es aún más simple: ora sí quiero decir algo.

Resulta que he visto en los últimos años el deterioro de esta realidad terrible que estamos viviendo y no me gusta, más aún, creo que a la mayoría no nos gusta. Aunque sí conozco a dos o tres merolicos que siguen diciendo que la cosa va bien y que debemos tener mano firme y sostener el rumbo porque tarde o temprano esto va a mejorar, y no niego que quizá tengan razón. No lo sé, nunca he ido a la escuela de adivinos.

Ahora, lo que yo no sé es: ¿En qué se basan estos señores para calcular los años, meses y días que va a tardar la ex-guerra contra "El Crimen Organizado" (así, con mayúsculas, porque es un nombre propio. Esa cosa se ha vuelto una entidad por sí misma: independiente, compleja y con capacidad de razonamiento propio... y de fuego increíble) que según estos muchachos que salen a veces en la tele (así, con minúsculas, porque no les tengo nadita de respeto ni a ellos ni a esta última) tardará en mostrar sus resultados? Al final la respuesta no importa, y no importa por dos motivos:

1.- La estadística sigue siendo la forma técnicamente más acertada para mentir sobre cualquier tema, al final, el resultado es personal y los cálculos no sirven (ejemplo: el ingreso per capita de México no está tan tirado a la calle, sin embargo, hay que tomar en cuenta que se promedian los ingresos de Slim).

2.- A ellos tampoco les importa porque se cuidaron de hacer sus pronósticos para cuando ya no estén aquí. Seguramente, los actuales señores del gobierno, apelarán al caso "Echeverría" y pedirán la embajada de las Islas Fidji (y eso porque no hay una en la Luna) cuando sus tonterías toquen a su fin.

En fin, no voy a hacer un discurso para exponer mis motivos ni pretendo convertir esto en un foro pro-izquierda (que, de todos modos, en México, hace tiempo que ni existe ni sirve), sólo quería, como preámbulo de mis siguientes comentarios, darles dos o tres ideas de para dónde van mis opiniones últimamente:

Creo que el país anda mal, eso ya estaba establecido. Creo, también, que el problema es de educación y está en las manos de la sociedad resolverlo, eso no estaba tan establecido. Por último: creo que las implicaciones de La Solución (porque es una sola y es integral e indivisible, según mis piensos, aunque admito que en la práctica no es posible hacer las cosas de un jalón) no las tenemos bien dimensionadas ninguno de nosotros. (Va un ejemplo: yo consumo refresco de cola de marca gringa en cantidades industriales, eso es parte del problema). Todos estamos metidos en esto y, por poner unas ideas, creo que las broncas andan más o menos en este corte: La inactividad de la sociedad, el abandono del campo y los sectores productivos, la terrible situación de la educación (escolarizada, doméstica y religiosa) que impera en el país y, ahora sí, todas las demás.

Ya iremos deshojando la margarita con calma, pero por lo pronto creo que esa es la idea básica; de ahí se desprenderán las opiniones sobre todo lo demás, sin afán de decirles cómo reparar al país, sino de discutir, si algún amable me da su opinión, las diferencias entre nuestros puntos de vista.

Pues así, lectora, lector querido (mini-homenaje a Germán Dehesa que se nos fue en este tiempo de silencio) retomo este espacio donde se reciben mentadas de madre sin tapujos pero, eso sí, con orden y de uno por uno para no hacerme bolas.

Ya nos volveremos a encontrar.

Desde el ombligo de la Luna, les mando un abrazote.

Oscar J. Orozco, El Joven.